LA ASPIRADORA

Ayer, doña Vale, a.k.a. mi madre, se le ocurrió pasar después de la peluquería a comprar algunas cosas que necesitaba para la casa. Recorrimos todo el cuarto piso de Ripley, nos paseamos desde la ropa de cama hasta los refrigeradores, hasta que finalmente y luego de casi una hora y media de paseo incesante entre los plumones y las alfombras, Vale pagaba su aspiradora nueva, en reemplazo de aspiradora que creo que tiene más años que mi padre en la casa. Fue la última compra del día en el departamento hogar, porque entre vitrineo y vitrineo, nos dieron las 9 de la noche y los vendedores y yo estábamos con ganas de salir corriendo de ahí.

¿Es posible demorarse 40 minutos en elegir una aspiradora? Sí, y si hubiera tenido más tiempo, Valentina quizás se hubiese quedado otros 40 minutos más para ver si era conveniente llevarse una con doble filtro o la que tenía las bolsas desechables.

Mi madre, la aspiradora y yo, recorrimos todos los piso de Ripley para lograr salir, pero todas las salidas estaban cerradas y ningún vendedor nos pudo explicar que sólo se podía escapar de ahí llegando al primer piso pasando perfumería. Idiots!!! Yo con la aspiradora yegua en mis manos y mi madre que no apuraba el paso!!! Mis bracitos temblaban!!!

Salir de Ripley era sólo la mitad de la prueba. La meta era volver al cuarto piso, pero de los estacionamientos para ir a buscar el Valemóvil. Para esa altura, yo caminaba sin cuidado por entre medio de la gente. No me importaba golpearlos con la aspiradora en la caja porque a fin de cuentas a lo más ellos podrían quedar con un pequeño moretón en sus pantorillas, pero yo estaba a minutos de perder la sensibilidad en mis brazos.

Mi madre, caminaba lento atrás mío. Por alguna conjunción cósmica, cada vez que Vale va al mall conmigo, pierde toda clase de ubicación espacial y se remite a que yo recuerde todo y la guía en la travesía de recorrer el lugar.

Llegamos al ascensor, después de subir dos escaleras del demonio y de esquivar a cientos de seres ambulantes que en lugar de hacerse a un lado al verme con semejante caja en los brazos lo único que hacían era mirarme y seguir conversando y caminando a paso tortuga. Adentro, le pido a mi madre que presione el 4, ya que ella iba con las manos desocupadas, lo único que tenía entre sus dedos eran los guantes de cuero. Obviamente apretó otro número – recuerden lo de la conjunción cósmica – así es que recorrimos todos los pisos del estacionamiento y recibíamos con una sonrisa a todos los que se subían al ascensor.

Nivel 4. Vale se quedó detenida en la puerta del ascensor y preguntó ” Aquí estamos, ¿verdad?”. Yo que para esas alturas – 9:30 pm – en lo único que podía pensar era en el nombre de algún kinesiólogo que me hiciera recuperar la movilidad de los brazos, moví la cabeza en señal afirmativa y caminé lo más rápido que pude hasta el auto.

El estacionamiento estaba casi vacío y a medida que avanzaba hasta el auto, mi cabeza no dejaba de repetir “es en estos momentos en los que necesitas un pololo” – ¿para que te ayude a llevar la aspiradora? se preguntarán ustedes, pero no, es para evitar salir a comprar electrodomésticos con mi madre, que para comprar un juego de vasos casi casi que necesita un asesor financiero.

Apenas metí la aspiradora al maletero. No podía mover los brazos. Me temblaban… y aún tenía que ir a validar el ticket de salida al estacionamiento, porque Vale se estresa en la maquinita azul aquella y para qué enviarla a que haga el trámite en 30 minutos cuando yo puedo hacerlo en 3.

Salimos del estacionamiento, no sin antes dar un par de vueltas tontas adentro porque Vale no siguió las flechas que decían dirección Cerro Colorado y cuando íbamos por Av. Kennedy, mi madre me dice “Mmm… no debimos haber comprado la aspiradora, la otra no está tan mala, ¿la venimos a devolver mañana?”

No sé que cara le habré puesto que en ese mismo instante Vale prendió la radio y me cambió el tema.

No devolveremos la aspiradora… pero el sábado vamos a ir a comprar un calefont. Por lo menos me dio dos días para recuperar la fuerza en los brazos :S

PS: Urgente necesito una membresía en un gimnasio! Estoy en un estado físico deplorable!

PS2: Madre, te adoro! Incluso aunque me hagas caminar por todo el Parque Arauco con la aspiradora a cuestas.

~ por Val en Agosto 2, 2007.

4 comentarios to “LA ASPIRADORA”

  1. Me suena muy conocido :roll: jajaja… la verdad es que yo soy una persona muy desesperada y ODIO que la gente siempre ande tonteando por las calles cuando tu tienes una prisa tremenda. He terminado con dolor de estomago por el coraje que me hacen pasar estas personas, pero bueno la solucion siempre será, realizar toda actividad con tiempo de anticipación…. :)

    Saludos

  2. jajajajajaj, oye!! mi mamá es igual!! leí un trozo de mi vida en tu relato…jajaja! xD!

    es increíble lo mal genio que estas cosas te pueden llegar a poner… y lo peor, es que sabemos que no lo hacen al propio, pero es inevitable!

    y con respecto a eso de conseguir pololo… es verdad, además de que te pueden cargar las cosas, tenerlos de coartada siempre es efectivo!

    un besote vero y te agrego a mis faves links

    MUAC!*

  3. Jajajaja pasa. Menos mal mis padres en eso sí se apiadan y me quitan todas las bolsas. Además el “Parque” es mi segundo hogar y me sé hasta las salidas de personal.

    Es verdad que necesitamos a alguien que nos saque de la casa y nos salve de realizar estos “trámites”. Los padres no tienen el “chip” de la decisión compradora y se demoran la vida en elegir, luego se cuestionan forever and ever y en fin, siempre le encuentran pifias y nunca jamás están contentos con el artículo comprado. Mi padre no está contento conmigo y eso que no me comrpó :s

    Pobre Verry con la aspiradora, ya me la imagino. Menos mal a mí este finde me toca relajado, iré a comprar buzo porque mi padre me inscribirá en la YMCA (Village People y los locos que les hacen covers me persiguen jajajaja) y bueno también para Yoga (mi padre quiere que me vuelva loca en verdad y me programa actividades similares :s)

    De todas formas la YMCA es re piola, lata que queda en el centro. Si te animas podemos ir juntas, yo soy feliz porque hay piscina temperada y Clau pez nadará hasta que la piel le quede arrugada como pacita (look ideal para lucir mi nuevo vestido jujuju).

    Besos;
    Clau =)

  4. Hola V tanto tiempo, cuando vas a venir a verme? jajaja…te quiero niña sabes de primera mano que me reí demasiado, chisosísimo, tu mamá es un plato si no me dices que esto es verdad, no me lo creo.
    Cuidate mucho.
    Sigue escribiendo está relamente bueno, me gusto!

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