MINUTOS QUE NO VUELVEN

“Don’t say later will be better”
Stuck in a moment/U2

Son todas esas cosas que siempre nos acompañan pero de las que no me atrevo hablar por miedo a parecer demasiado tonta. No es nada fácil sacar de la mente esas palabras y articularlas en una oración, a veces es mejor callar, aunque sea un acto de cobardía ante los ojos de todos. Hay que proteger el corazón.

Medio segundo después, el remordimiento de las frases no pronunciadas y la oportunidad perdida. Todo se vuela con el viento de la tarde. Justificaciones infantiles a reacciones temerosas. La cabeza es la que toma las decisiones y dice que esto fue lo mejor.

Nada cambia y todo se revuelve. A los nervios y el temor es necesario agregar dolor, la peor combinación aunque también podría llevar un poco de limón. No hace falta, todo junto sería demasiada humillación.

Palabras sin sentido en medio del discurso, el silencio es la mejor opción. El corazón empeoró. ¿Volverán a encontrarse las manillas del reloj?

~ por Val en Octubre 6, 2007.

2 comentarios to “MINUTOS QUE NO VUELVEN”

  1. Uff nuevamente algo con lo que todos nos podemos relacionar. Esa encrucijada “callo para no ser tonta o soy tonta y me callo”, al menos a mí me ha pasado así, no he tenido salida porque estoy convencida de que hablar empeorará las cosas y entonces no dijo nada, pero eso significa que he sido una tarada porque pudiendo hacer algo para salir de las dudas no lo hago.

    Callar no siempre es signo de inteligencia, a veces lo es de cobardía. Hablar no es valentía es a veces simplemente un acto de osadía impensada que puede cambiar todo para bien o para mal.

    Por eso me quedo con la frase de U2. En el fondo el mejor minuto es ahora.

    Besos;
    Clau =)

  2. Bien dicen que el tiempo perdido jamás se recupera, y en lo personal considero que es mejor callar cuando se ha cometido un error de este tipo en vez de tratar de enmendar lo ya hecho, sin tener la oportunidad de volver a meditar… La mejor forma de enfrentar al tiempo, es siendo responsables de todos nuestros actos…

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