VOLVER A PINTAR…

Las pocas energías las uso en respirar y mirar. A veces ni siquiera me acuerdo que debo almorzar. El desayuno y la cena son dos temas eliminados de mi vocabulario diario. Con una comida al día y las pocas ganas que tengo de dormir, difícilmente me concentro por un periodo normal en una actividad que me distraiga, generalmente estoy con un pensamiento monotemático que ni siquiera me permite hacer lo que más amo: pintar.

Y es que las veces que he llegado a tomar un pincel y hacer una línea sobre el lienzo, inmediatamente mi corazón recurre al centro de inspiración más prolífero pero a la vez más nefasto que tengo. No logro desarmar la conexión que construí entre lo que solía hacerme feliz y lo que me destruyó por completo.

En blanco… bueno, casi. Eternamente, como un habitual de mis neuronas está situado ese pensamiento poco amable, recurrente pero odioso… miento. Si realmente quisiera, lo lograría, si realmente lo deseara, volvería a pintar y encontraría la inspiración en un lugar verdadero. Pero la necesidad de sentirme vulnerable se ha convertido en una adicción y más de una vez al día pienso en la locura que hago al dejarme controlar.

La permanencia o el abandono, ambas decisiones me mantienen en jaque. Y aunque grite a los cuatro vientos que pintar es lo que más amo, la realidad es que nada me interesa lo suficiente, porque me mantengo ligada a un pensamiento que derrumba, que me cambia el rumbo, me detiene, me absorbe, me enloquece, me presiona, me debilita cada día un poco más. Ya no recuerdo como amar.

Y no lo recordaré, porque ya no me amo. No como, no duermo, no pinto. Dos o tres palabras al día. Mis macetas están llenas de ramas secas, no hay flores, ni orden. La imagen del lugar perfecto es sólo un recuerdo en la mente de quienes alguna vez me visitaron. Hoy, he cambiado la armonía por las lámparas sin ampolletas y las habitaciones con vista al lago por cortinas gruesas y oscuras.

No pinto, porque no quiero seguir pintando sobre ese pensamiento, pero, ¿cómo lo elimino de la costumbre, de la normalidad de invocarlo cada vez que mezclo los colores? ¿Debo exorcizar los óleos y derramar los aceites? ¿Olvidarme de los lienzos y comenzar a practicar en las paredes? ¿Dibujar la misma escena hasta que comience a parecerme distinta?

~ por Val en Febrero 15, 2008.

2 comentarios to “VOLVER A PINTAR…”

  1. Ufff pareciera que esa fuera mi vida en este minuto, salvo un detalle, no pinto :s

    Pero las ganas de no hacer nada, ese pensamiento estable que e hace demasiado recuerrente y cada vez duele un poquito más, justo cuando pensabas que eso ya no era posible. Eso me está pasando ahora.

    Duermo muchas horas al día, lo que en mí es muy raro. Abro las cortinas para que no me reten y trato de ocuparme viendo tele, pero no logro distraerme, no queiro hacer nada más, porque no puedo pensar.

    Besos;
    Mara =)

  2. Siempre lo he dicho: vale la pena salir a revisar las Etiquetas de WordPress…

    Se pinta por muchos motivos en la vida. En mi caso, lo hago sólo para exteriorizar un pensamiento, o más que eso, un estado de ánimo, un sentimiento. Un sentimiento puede ser sacado a la luz de muchas maneras, y si dices no saber nada más que escribir, te digo que lo haces maravilloso. La pintura requiere mucho trabajo, agotador en muchos aspectos, quizá por ello en ciertas ocasiones es sobrevalorada, pero la escritura que realizaste aquí es más clara que una pintura y más directa.

    Muy bello sitio y muy inspirador. Y tiene algo que en otros no me ha gustado, pero que aquí se ha vuelto encantador: es la honestidad y la poca pretensión.

    Saludos y éxito.

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