WHAT AN EFFING DAY…
A lo mejor no es el día… en
realidad porqué culpar al día, si la
culpa es mía por no olvidar cuando
debería, pero me he esforzado
tanto y nada, es el círculo el que
me tiene atrapada.
¿Qué más me queda por hacer? Uff… no, eso no. Pero hay cosas que sin duda, debí haber dicho, hecho, pensado, sentido, arriesgado, perdido… y todo está aquí, justo en el mismo lugar en el que se quedaron, donde los dejé o donde pensé que se podían olvidar. Una vez más, no hice nada más porque tenía miedo…
Miedo a hablar fuerte y a gritar cuando debí, no miedo a sentir… si sigo así, en un momento se me va a pasar el día y ya no podré hacerlo nunca más… y si no lo hice antes, ¿por qué debería hacerlo ahora? ¡Qué cosa tan odiosa es pensar en esto!

Escribe un comentario