No, no quiero saber la verdad. Porque sé que la verdad duele, porque sé que no estoy preparada, porque sé que es algo que no quiero escuchar… ¿verdad?
¿Cómo saber si me equivoco si no sé la verdad? Es que tengo esa dualidad en la cabeza y me cuesta lidiar con el hecho de querer saber y no saber. No sé qué es lo que prefiero y me complica el no saber qué quiero saber.
Sí, a veces es mejor no enterarse, pero no quiero vivir sin enterarme. ¿Cuándo será el mejor momento para escuchar la verdad? ¿Ahora o en 10 años más? Quizás nunca, quizás mañana. Indecisiones de las que me cuesta sacudir el alma… porque es mi alma la que está en juego.
¿Entiendes por qué prefiero mantenerme lejos? Estar cerca puede matarme instantáneamente; la lejanía me mantiene agonizante pero viva… y esa esperanza es la que quiero conservar, puede que en algún punto me sane. Sé que no es imposible recuperar la sonrisa.
Mejor me mantengo en silencio, dejo los pensamientos en el lugar al que pertenecen. ¿Logro algo con seguir pensando? Sí, un dolor de cabeza tremendo.
~ por Val en Octubre 15, 2008.
Escrito en Historias
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