No creo que seamos tan distintos, no creo que nuestros mundos estén tan distantes ni que nuestra forma de pensar sea tan diferente, simplemente tenemos kilómetros que nos separan y ni la tecnología es capaz de llevarnos a ese instante en el que ambos coincidamos en la misma esquina.
La verdad es que nunca hemos logrado hablar un par de frases de corrido. Siempre tú hablas y yo atentamente escucho a lo que tienes que decir, no contesto ni resongo, sólo asiento y tomo notas, quiero llegar a hacer lo que haces y transmitir lo que siento al mismo grado de honestidad que tú.
Me cuesta, me da vergüenza, me da miedo, me da pudor, no tengo la valentía de dejar todas mis aprehensiones a un lado y comenzar a contar lo que realmente me gustaría decir, simplemente doy pinceladas de lo que es y no el texto completo.
Yo podría ser su amiga si me atreviera a acercarme y preguntarle cómo lo hace, en qué piensa o cómo dejó atrás el temor a ser criticado… es probable que el día que pueda llegar a ese nivel de perfección, mi vida comience de nuevo y mis textos finalmente sinceros, como los de él, como quiero que sean los míos.
~ por Val en Octubre 25, 2008.
Escrito en Historias
Escribe un comentario